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AHORRA EN LA FARMACIA Enfermarse de por sí es una engorrosa molestia. Y si a esto añadimos lo mucho que cuestan las medicinas hoy en día, ¡nos sentimos el doble de mal! He aquí algunas soluciones para que la compra de medicinas no acabe con tu presupuesto.
Por Julie Stav
El panorama en la farmacia es para preocuparse: precios extraordinariamente altos, carencia de productos genéricos más baratos, seguros que no cubren medicinas, copagos demasiado altos, deducibles enorme o -lo peor de todo-la falta de un seguro que no cubre las medicinas. En fin, que hoy día comprar lo que nos hace falta para curarnos puede enfermar de mala manera nuestro bolsillo...
De todos modos, hay estrategias que puedes aplicar para lograr que pagues lo menos posible por tus medicamentos. Si se trata de los recetados, trata de adquirir siempre medicinas genéricas, cuyos precios y copagos son más bajos (al menos un 70%) que los de marcas conocidas. Muchas compañías de seguro médico tienen acuerdos con farmacias que envían los pedidos por correo, lo que te permite obtener tres o más entregas del medicamento, con un descuento o un menor copago.
Convierte a tu médico y tu farmacéutico en tus aliados. Nadie mejor que tu doctor para buscar terapias y medicamentos alternativos que más le convengan a tu salud... ¡y a tu billetera! Pídele muestras gratuitas del medicamento que te va a recetar, y pregúntale si es estrictamente necesario que sigas tomando una medicina que te recetó-tal vez te diga que no y puedas ahorrarte lo que cuesta. Y el farmacéutico, que está al día sobre los precios, siempre puede indicarte si una medicina más barata logra el mismo efecto que la que te prescribieron.
Muchos han descubierto que pueden ahorrar si compran sus medicinas por Internet, pero para evitarte sorpresas trata solo con compañías reconocidas y confiables. Estas sugerencias te ayudarán a evitar sorpresas:
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Compara el precio online con el de las farmacias tradicionales, sin olvidar los gastos de manejo y envío.
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Compra solo en farmacias online que exijan una receta del médico, o en las que te exijan llenar un cuestionario detallando tus síntomas para que un doctor decida si necesitas el medicamento. Si una farmacia online no te pide receta ni información alguna, ¡descártala!
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Asegúrate de que la farmacia respetará tu información, que tiene una política clara de devoluciones y reembolsos, y que el pago con tu tarjeta de crédito es seguro.
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Compra siempre en farmacias online certificadas, con sede en Estados Unidos o Canadá, y busca las que tengan el sello VIPPS (Verified Internet Pharmacy Practice Site), que otorga la National Asociation of Boards of Pharmacy). Para encontrarlas, consulta estos sitios: www.nabp.net/vipps/intro.asp PharmacyChecker.com
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Cuando recibas el medicamento, antes de usarlo comprueba que está bien empacado y que lleva una etiqueta con indicaciones (nombre del producto, dosis, advertencias, etc.). Si tienes duda, no lo uses.
Muchas personas han encontrado un gran ahorro con las populares tarjetas de descuento de las farmacias. Unas son gratis, algunas conllevan un pago mensual y otras solo cubren un grupo de medicinas. Investiga antes de solicitar la tarjeta que más te conviene. Estos sitios en línea te pueden dar una orientación muy precisa sobre la tarjeta de descuento mejor para ti, de acuerdo a la información que ofrezcas:
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Benefits Checkup - Ideal para personas con bajos ingresos (http://www.benefitscheckup.org)
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Rx Discount - No es gratis, pero es la mejor herramienta para encontrar la tarjeta que más te conviene (http://rxdiscount.info).
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Si no quieres hacer esa investigación, ve directamente a compañías específicas que ofrecen tarjetas de descuento farmacéutico:
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Cadenas como Target, Walgreens y CVS tienen tarjetas con buenos ahorros.
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AARP ofrece, por $15, MemberRx Choice para personas mayores de 50 años (http://www.aarppharmacy.com/aarpNet).
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Together Rx, es una cooperativa gratis (http://www.togetherrxaccess.com/home.html)
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Care Entrée es muy conveniente para quienes no tienen seguro o tienen un deducible muy alto (http://www.careentree.com).
Estas tarjetas no ofrecen las ventajas que tendría el plan de un buen seguro de salud, ni tampoco brindan descuentos espectaculares, pero sí te dan un respiro de ahorro en un panorama de gastos farmacéuticos que cada vez es menos alentador.
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